martes, 24 de noviembre de 2015

¿Qué es el "carrier billing", el nuevo negocio que sale en ayuda de las telcos?

El 10 de julio de 2008 fue un punto de inflexión en la historia de la telefonía móvil.
Ese día Apple lanzó la primera versión de su App Store, lo que permitía ampliar las capacidades de su teléfono, el iPhone, mediante la instalación de aplicaciones desarrolladas por la compañía y, en especial, por terceros. 

Así, la compañía del fallecido empresario Steve Jobs comenzaba a apropiarse de negocios que, hasta entonces, siempre había estado en manos de las operadoras: la venta de contenidos y la gestión de todos los servicios de valor agregado.
Los teléfonos comenzaban a contar con conexiones de datos que les permitían acceder a Internet sin ninguna restricción.

Esta ventaja fue aprovechada por  Apple para concentrar las gestiones del App Store de su lado, y convertirse en el único canal mediante el cual los usuarios pueden adquirir las aplicaciones para sus teléfonos, cobrando un 30% de comisión en cada venta. 
Hasta ese momento, los pocos contenidos que permitían ampliar la experiencia que ofrecía un teléfono —prestaciones como fondos de pantalla, ringtones, y juegos muy sencillos— eran vendidos directamente por las operadoras, o por agregadores de contenidos que se conectaban a sus redes y compartían con éstas las ganancias. 



Si bien este modelo hoy sigue vigente, su magnitud empalidece frente al mercado de las aplicaciones. 

Unos meses después del lanzamiento de Apple, Google replicó el modelo en su Android Market (hoy llamado Google Play), y Blackberry y Nokia hicieron lo propio, arrebatándole entre todas ellas una potencial fuente de ingreso enorme a las operadoras móviles.
De acuerdo con la consultora Gartner, hacia 2017 se habrán bajado un total de 268 mil millones de aplicaciones móviles a través de todos estos canales, lo que habrá representado una facturación total de 77 mil millones de dólares. 
La mayoría de este monto quedará del lado de los desarrolladores y de un puñado de empresas como Apple, Google, Microsoft, y en menor medida Samsung y Amazon, y unas migajas en mano de las operadoras.

Las “telcos” operan simplemente como una autopista a través de la cual ocurren las transacciones, facturando solamente por el uso de sus planes de datos.
Las operadoras comenzaron a replantearse su rol en este negocio, y a trabajar en opciones que les permitan volver a tomar un rol activo en la distribución del contenido.

Billetera telefónica

El crecimiento de la adopción de los “smartphones”, potenciada en América latina por la mayor disponibilidad de dispositivos de gran calidad en las gamas media y baja, trae “aparejada una oportunidad para los operadores”, dijeron desde Vrainz. Se trata del “carrier billing”.

América latina tiene un bajo índice de bancarización. En la Argentina, por ejemplo, solamente el 33,1% de los adultos posee una cuenta bancaria, y apenas el 29,8% tiene acceso a herramientas financieras como tarjetas de crédito. 
Esto significa que, aunque crezca el mercado de los teléfonos inteligentes, compañías como Apple, Google y Microsoft “están limitadas en su capacidad de monetizar con sus tiendas de aplicaciones, porque no disponen de un método viable para comprar aplicaciones pagas, ni para hacer compras dentro de la aplicación”, apuntaron desde Vrainz.

Por esta razón, una oportunidad queda en manos de las operadoras que ya tienen relación hasta con los nuevos usuarios que, o bien les pagan un plan mensual, o les compran minutos y packs de datos a través de recargas.
El “carrier billing” es la posibilidad de cobrar a través de la factura, o deduciendo del crédito de una recarga.

Es un mecanismo que les permite a las tiendas de aplicaciones venderles sus aplicaciones y otros contenidos a los usuarios permitiendo que éstos paguen a través de las operadoras, las cuales a su vez cobran una comisión de entre el 25% y el 40% por sus servicios como intermediarias. 

De acuerdo con la consultora BI Intelligence, hacia 2017 se habrán comprado unos 13 mil millones de dólares en aplicaciones móviles a nivel mundial, pagando con este sistema.
El “carrier billing” abre las puertas a millones de usuarios a consumir contenidos tan variados como juegos, aplicaciones de todas las categorías, y hasta libros, películas y música, pagando de una manera que les resulta predecible, segura y conocida, y accesible incluso si no cuentan con una tarjeta de crédito, una cuenta bancaria, o alguna otra herramienta financiera.

Fuente: iprofesional.com

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